Ana Carla López
La residencia tenía todo lo que necesitaba: una habitación muy luminosa para tener mi espacio de estudio, poder organizarme para comer en el horario que prefería, dada la amplitud de horarios del comedor; el gimnasio, el office para momentos de descanso y los alrededores de la residencia que permitían oxigenarme con un agradable paseo hicieron de mi etapa allí algo inmejorable
